20-06-86
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Digo a mis hijos: Bienaventurados, los que os
avergonzáis de las miserias humanas, porque de vosotros no se retirará el
Señor.
Bienaventurados, los que para libraros del maligno,
invocáis al Señor, porque sólo El lo puede.
Bienaventurados, los que os compadecéis del prójimo,
porque de vosotros se compadecerá el Señor.
Amén, amén.