31-12-88
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Mi
querida hija, pasa este día en oración Conmigo, en estas horas en
que
las almas son Mi motivo de aflicción.
Son
numerosas las almas que continuamente se alejan de Dios; es
necesario
orar, para que la gran tiniebla se disipe y disminuya así el
ateísmo.
Es
preciso que la tempestad sea arrancada de raíz y se afirme en los
corazones,
la verdadera fe en Dios.
Amén,
amén.
Puedes
darlo a conocer.
AÑO 1989