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Mi querida hija, pasa este día en oración Conmigo, en estas horas en

que las almas son Mi motivo de aflicción.

Son numerosas las almas que continuamente se alejan de Dios; es

necesario orar, para que la gran tiniebla se disipe y disminuya así el

ateísmo.

Es preciso que la tempestad sea arrancada de raíz y se afirme en los

corazones, la verdadera fe en Dios.

Amén, amén.

Puedes darlo a conocer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

AÑO 1989