06-05-88 ##                                                                                                     1412

 

En la tarde veo a la Santísima Virgen. Me dice: ¡Oh hija, cuántas almas carecen de paz y de amor! Son esas mismas almas, que carecen de amor a Dios; son esas mismas almas las que debieran elevar sus ojos hacia el Altísimo, para descubrir, con cuanto Amor mira el Señor a sus hijos.

Espero ardientemente que mis hijos, presten atención a mi mensaje, ya que con él, los quiero advertir.

Amén, amén.

Predícalo.