01-04-88 ##                              (Viernes Santo)                                                 1385

 

Veo a Jesús, ya muerto en la Cruz. Su rostro, está surcado por la Sangre, Sus manos, están duras y Sus brazos bañados en Sangre.

Lo veo hasta la cintura y lo que veo de la Cruz, la madera, es de color amarillo claro.

A los pocos minutos, veo a la Santísima Virgen. Me dice:

Hija mía; fueron los golpes, los que comenzaron con su sufrimiento; luego las espinas, los clavos, la lanza. ¡Fue tan doloroso para Mí, verlo sufrir!

Son hoy; los pecados, las palabras hirientes, el ateísmo.

Si, nuevamente lo están crucificando, nuevamente Mi Corazón sangra.

Sean éstos, momentos de silencio; pido silencio y meditación. Es tiempo de meditación, de los sufrimientos que padeció Cristo; es tiempo de meditación, de Su Palabra Santa; es tiempo de meditación, del Eterno Amor de Cristo.

Amén, amén.