26-03-88 ##                                                                                                     1382

 

Le pido por los presos. La veo y me dice: La venida del Señor es inminente y como dice la Escritura, nadie sabe el día  ni la hora, pero será y  ciertamente para esa hora, debe el alma del cristiano prepararse.

Hasta las piedras sabrán de El; es así hija mía, como quiere esta Madre, dar a conocer la Palabra de Su Hijo.

Unos por ignorancia, otros, por tener demasiado duro el corazón, no saben del Señor.

Muchos de ellos, no llevaron una vida recta; sus oídos han sido paredes y el corazón, una puerta cerrada. Mi Corazón, puede enderezar sus caminos y abrir sus corazones.

Puedo sacar el alma de la angustia, puedo abrigar el alma desolada, puedo ayudar al alma a encontrar a Dios.

Quiero el corazón del hombre y por eso espero el corazón del hombre.

Gloria al Señor Misericordioso.

 

Leed: Isaías C. 2, V. 5

 

     5   ¡Ven, casa de Jacob, y caminemos a la Luz del Señor!