26-03-88
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Le pido por los presos. La
veo y me dice: La venida del Señor es
inminente y como dice la Escritura, nadie sabe el día ni la hora, pero será y ciertamente para esa hora, debe el alma del
cristiano prepararse.
Hasta las piedras sabrán de El; es así hija mía, como
quiere esta Madre, dar a conocer la Palabra de Su Hijo.
Unos por ignorancia, otros, por tener demasiado duro el
corazón, no saben del Señor.
Muchos de ellos, no llevaron una vida recta; sus oídos
han sido paredes y el corazón, una puerta cerrada. Mi Corazón, puede enderezar
sus caminos y abrir sus corazones.
Puedo sacar el alma de la angustia, puedo abrigar el
alma desolada, puedo ayudar al alma a encontrar a Dios.
Quiero el corazón del hombre y por eso espero el corazón
del hombre.
Gloria al Señor Misericordioso.
Leed: Isaías C. 2, V. 5
5 ¡Ven, casa de Jacob, y caminemos a la Luz del
Señor!