25-02-88
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Hija, la Madre congrega aquí, a los hijos, a los fieles
del Señor.
La Madre, la que una y otra vez habla a los corazones;
la que clama por la paz de los hijos,
tan resquebrajada; la que vela por tantas y tantas almas que deambulan, sin
haber todavía encontrado a Cristo Jesús.
La que no se detiene ante nada, porque el tiempo
apremia.
Es hora ya de buscar a María, de ir al encuentro de
María; Intercesora ante el Hijo, por los hijos.
Gloria al Salvador.