30-01-88
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Hija, de mucha humildad carecen los corazones.
¡Ay de los que no aman al Señor y en su soberbia no lo
reconocen!
Felices los humildes, porque el Señor los tiene albergados
en Su Corazón.
Que recuerden mis hijos: Cristo espera.
Amén, amén.
Leed: I de Samuel C. 2, V. 2 - 3
2 No hay Santo como el Señor, porque no hay
nadie fuera de Tí, y no hay Roca como
nuestro Dios.
3 No hablen con tanta arrogancia, que la
insolencia no les brote de la boca,
porque el Señor es el Dios que lo sabe todo, y es El quien valora las
acciones.