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Hija, de mucha humildad carecen los corazones.

¡Ay de los que no aman al Señor y en su soberbia no lo reconocen!

Felices los humildes, porque el Señor los tiene albergados en Su Corazón.

Que recuerden mis hijos: Cristo espera.

Amén, amén.

 

Leed: I de Samuel C. 2, V. 2 - 3

 

     2   No hay Santo como el Señor, porque no hay nadie fuera de Tí, y no hay Roca  como nuestro Dios.

     3   No hablen con tanta arrogancia, que la insolencia no les brote de la boca,  porque el Señor es el Dios que lo sabe todo, y es El quien valora las acciones.