27-01-88
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Todo tiene un tiempo. Hay un tiempo de tristeza y un
tiempo de alegría; un tiempo de desencuentro y un tiempo de encuentro.
Debe ser éste para el Cristiano, un tiempo de alegría y
encuentro. Alegría porque la Madre de Cristo está hablando y de encuentro, porque debe tratar el cristiano de encontrarse con
Cristo.
He aquí que la Madre dice a los hijos: Deteneos ya, no
avancéis solos; seguidme, que os conduciré al Pastor del Rebaño.
Bendito sea el Señor.