15-01-88 ##                                                                                                     1336

 

No es alegría para el Señor, ver que hay quienes viven en la violencia, la droga y el pecado en general.

Un gran número de almas progresivamente se va perdiendo; es el maligno, que va destruyendo a los que, débiles en la fe, no están debidamente fortalecidos para resistirlo y rechazarlo.

Es en la oración, donde mis hijos encontrarán la fuerza; es la oración, la que hará que permanezcan en  la Verdad y es por la oración, que podrán caminar por el Camino recto.

Gloria al Santísimo.