15-01-88
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No es alegría para el Señor, ver que hay quienes viven
en la violencia, la droga y el pecado en general.
Un gran número de almas progresivamente se va perdiendo;
es el maligno, que va destruyendo a los que, débiles en la fe, no están
debidamente fortalecidos para resistirlo y rechazarlo.
Es en la oración, donde mis hijos encontrarán la fuerza;
es la oración, la que hará que permanezcan en
la Verdad y es por la oración, que podrán caminar por el Camino recto.
Gloria al Santísimo.