31-12-85 ##                                                                                                     768

 

En la tarde, siento la necesidad de escribir a Jesús:

 

Gracias por ser mi guía,

por el aire que respiro

porque puedo ver el día,

por estar viva y sentirte dentro mío.

Por saber que no estoy sola,

por querer a mis hermanos,

por mi familia, mi hogar,

por la Luz que has derramado.

Gracias por las alegrías,

por darme a tu Madre, como Madre,

por la Cruz de cada día,

porque con ella quiere salvarme.

Amén.

 

Me dice la Virgen: "Hija, ésta debería ser la oración diaria de todo cristiano".

 

 

 

 

 

 

 

AÑO 1986