31-12-85
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En la tarde, siento la
necesidad de escribir a Jesús:
Gracias por ser mi guía,
por el aire que respiro
porque puedo ver el día,
por estar viva y sentirte dentro mío.
Por saber que no estoy sola,
por querer a mis hermanos,
por mi familia, mi hogar,
por la Luz que has derramado.
Gracias por las alegrías,
por darme a tu Madre, como Madre,
por la Cruz de cada día,
porque con ella quiere salvarme.
Amén.
Me dice la Virgen: "Hija, ésta
debería ser la oración diaria de todo cristiano".
AÑO
1986