23-12-85 ##                                                                                                     759

 

Veo a la Santísima Virgen y me dice, muy suavemente: Hija, hoy te revelaré el nacimiento de mi amado y dulcísimo Hijo.

Salió de mi vientre, de la misma manera que fue introducido, quiero decir, sin ser tocado.

Nació impulsado por el Espíritu del Señor Todopoderoso. No sentí ningún dolor, sólo sentí que mi vientre se abría y se cerraba, mas fue sólo una sensación, porque no me quedó rastro alguno, quedando Yo intacta como antes.

Ese fue su maravilloso nacimiento, por la Gracia de Dios Padre.

Amén.