10-11-85
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En la tarde veo a Jesús.
Me dice: Algunos piden clemencia a Dios
en estos momentos.
Si el deseo de arrepentimiento es sincero, tendrán
clemencia de Dios.
Siento necesidad de
escribir:
¡Oh
Jesús, cuánta dulzura hay en tus ojos!
Que
seguridad da Tu Rostro.
Tú
que tanto nos amas,
perdona
nuestra ceguera
y
haz que te amemos cada día más.
Amén.
Luego veo a la Santísima
Virgen y me dice: Hija, el amor del
mundo, no cubre el Amor de Dios.
Por eso digo a mis hijos: Obrad debidamente,
cristianamente y así corresponderéis al Señor.
Que nada os aparte de Dios.
Bienaventurado el que siendo tentado no cae en el
pecado.
Amén. Amén.
Leed: Apocalipsis C. 3, V. 12
12 Haré
que el vencedor sea una columna en el Templo de mi Dios, y nunca más saldrá de
allí. Y sobre él escribiré el Nombre de mi Dios, y el nombre de la Ciudad de mi
Dios -la nueva Jerusalén que desciende del Cielo y viene de Dios- y también mi
Nombre nuevo.