10-11-85 ##                                                                                                     719

 

En la tarde veo a Jesús. Me dice: Algunos piden clemencia a Dios en estos momentos.

Si el deseo de arrepentimiento es sincero, tendrán clemencia de Dios.

Siento necesidad de escribir:

¡Oh Jesús, cuánta dulzura hay en tus ojos!

Que seguridad da Tu Rostro.

Tú que tanto nos amas,

perdona nuestra ceguera

y haz que te amemos cada día más.

Amén.

 

Luego veo a la Santísima Virgen y me dice: Hija, el amor del mundo, no cubre el Amor de Dios.

Por eso digo a mis hijos: Obrad debidamente, cristianamente y así corresponderéis al Señor.

Que nada os aparte de Dios.

Bienaventurado el que siendo tentado no cae en el pecado.

Amén. Amén.

 

Leed: Apocalipsis C. 3, V. 12

 

     12    Haré que el vencedor sea una columna en el Templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí. Y sobre él escribiré el Nombre de mi Dios, y el nombre de la Ciudad de mi Dios -la nueva Jerusalén que desciende del Cielo y viene de Dios- y también mi Nombre nuevo.