24-04-85
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Dios os ama, hijos, y se compadece de aquellos que
tienden sus manos hacia el viento, aferrándose a la nada, sin comprender que
están tambaleando sus vidas.
No se conmueven ante el Llamado Divino, no quieren ser
tocados, hija, es que todavía para ellos está verde el trigo.
Amén. Amén.