10-01-85
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No seáis demasiado duros cuando penséis en el Señor,
porque os recuerdo: El espanta los temores y los peligros, las humillaciones y
los desprecios, la humildad de Cristo os debe servir de ejemplo y estímulo.
Proceded no como hijos apartados de su Rebaño, sino como
pertenecientes al Rebaño mismo.
Amén. Amén.
Leed: Salmo 33, V. 12 al 22
12
¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,
el Pueblo que El se eligió como herencia!
13
El Señor observa desde el Cielo y
contempla a todos los hombres;
14
El mira desde su trono a todos los
habitantes de la tierra;
15
modela el corazón de cada uno y conoce
a fondo todas sus acciones.
16
El rey no vence por su mucha fuerza ni
se libra el guerrero por su gran vigor;
17
de nada sirven los caballos para la
victoria: A pesar de su fuerza no pueden salvar.
18
Los ojos del Señor están fijos sobre
sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia,
19
para librar sus vidas de la muerte y
sustentarlos en el tiempo de indigencia.
20
Nuestra alma espera en el Señor: El es
nuestra ayuda y nuestro escudo.
21
Nuestro corazón se regocija en El:
Nosotros confiamos en su Santo Nombre.
22
Señor, que tu Amor descienda sobre
nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en Ti.