18-11-84 ##                                                                                                     375

 

Qué pobre aquel que está lejos de Dios, qué infelicidad lo rodea, padece de soledad.

A ese hijo lo prevengo: Escuchad al Señor, os parece imposible la felicidad, os cuesta creer en la salvación, mas no sabéis lo equivocado que estáis.

El Señor puede cambiar vuestra vida, orad, entregaos a la oración, El está esperando a cada hijo para recibirlo y que ese hijo lo quiera recibir a El.

Amén. Amén.