15-01-84
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Hijos
míos no desobedezcáis a Cristo Jesús, que su Corazón puro sufre si ve que
pecáis. El Señor quiere que seáis tan perfectos como podáis.
No
quiere que nadie caiga en las tentaciones mundanas.
Hija
mía, hoy abro el Corazón a tu prójimo. Dad a conocer esto, es mi voluntad y la
de vuestro Padre. Amén.
Leed:
1ra. Carta de San Juan C. 2. V. 3-05-6 y 17
3 La señal de que lo conocemos, es que
cumplimos sus mandamientos.
5 Pero en aquél que cumple su Palabra, el amor
de Dios ha llegado verdaderamente a su plenitud. Esta es la señal de que
vivimos en El.
6 El que dice que permanece en El, debe proceder
como El.
17 Pero el mundo pasa, y con él, su
concupiscencia. En cambio, el que cumple la voluntad de Dios permanece
eternamente.