07-06-84
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Alegraos,
porque habéis conocido la bondad de Dios, desde el momento que os ha elegido y
os ha puesto a prueba.
Hijos
míos: Sé que no sois indiferentes al llamado del Señor, que lo obedecéis
plenamente.
No
abandonéis la oración, no abandonéis la fe en Dios, debe estar siempre como una
brasa candente, conservadla para que no se apague. Amén. Amén.
Leed:
Hebreos C. 10, V. 22 al 25 y C. 11, V. 1-02-3
22 Acerquémonos, entonces, con un corazón
sincero y llenos de fe, purificados interiormente de toda mala conciencia y con
el cuerpo lavado por el agua pura.
23 Mantengamos firmemente la confesión de
nuestra esperanza, porque Aquél que ha hecho la promesa es fiel.
24 Velemos los unos por los otros, para
estimularnos en el amor y en las buenas obras.
25 No desertemos de nuestras asambleas, como
suelen hacerlo algunos; al contrario, animémonos mutuamente, tanto más cuanto
que vemos acercarse el Día.
Cap.
11, Vers. 1-02-3
1 Ahora bien, la fe es la garantía de los bienes
que se esperan, la plena certeza de las realidades que no se ven.
2 Por ella nuestros antepasados fueron
considerados dignos de aprobación.
3 Por la fe, comprendemos que la Palabra de Dios
formó el mundo, de manera que lo visible proviene de la invisible.