27-05-84
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Hijos
míos: Sed piadosos, eso quiere el Señor. Compadeceos por la desgracia de
vuestro hermano. Apenaos por la pena que lo aqueja. Consoladlo en el dolor que
lo atormenta, extended vuestra mano en su ayuda y hacedle comprender que
vuestro Padre del Cielo fortalecerá su espíritu con su maravilloso Amor.
No
temáis porque no hay nada irreparable para nuestro Señor. Amén. Amén.
Leed:
1 Juan C. 4, V. 16 al 21
16 Nosotros hemos conocido el Amor que Dios nos
tiene y hemos creído en El. Dios es Amor, y el que permanece en el amor
permanece en Dios, y Dios permanece en él.
17 La señal de que el amor ha llegado a su
plenitud en nosotros, está en que tenemos plena confianza ante el día del
Juicio, porque ya en este mundo somos semejantes a El.
18 En el amor no hay lugar para el temor: Al
contrario, el amor perfecto elimina el temor, porque el temor supone un
castigo, y el que teme no ha llegado a la plenitud del amor.
19 Nosotros amamos porque Dios nos Amó primero.
20 El que dice: "Amo a Dios", y no ama
a su hermano, es un mentiroso. ¿Cómo puede amar a Dios, a Quien no ve, el que
no ama a su hermano, a quien ve?
21 Este es el mandamiento que hemos recibido de
El: El que ama a Dios debe amar también a su hermano.