03-08-88
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Sabes
Gladys, muy grande fue Mi sufrimiento, el día de la Crucifixión de Mi Hijo,
pero más grande aún, fue la emoción de Su
Resurrección: El, ya la
había anunciado a sus discípulos. Yo esperaba, porque sabía que resucitaría;
jamás dudé de ese anuncio.
Después
del gran dolor, la alegría, frente a la certeza de saberlo en las Alturas,
junto a Su Padre.
La Ascensión de Jesús: El, está en Cuerpo y Alma en el Cielo y desde allí,
observa los corazones y penetra en ellos, para luego obrar según Sus designios.
La Venida del Espíritu Santo: El Espíritu Santo descendió estando Yo, en oración con
los Apóstoles y el Espíritu fortaleció los espíritus.
Fui Asunta al Cielo: También en
Cuerpo y Alma, gracias a la Misericordia del Padre, al Amor del Hijo y al Poder
del Espíritu Santo y desde el Cielo, en Mi Cuerpo Glorioso, junto a Mi Hijo,
intercedo ante El, por las necesidades de los hijos.
Soy la Madre de todo lo creado por
Dios: Soy la Señora vestida de Sol, la Nueva
Eva, La que llevará a los hombres, a la Luz, La que hará posible que sea
alcanzada por ellos, la eternidad.
Amén,
amén.
Hazlo
conocer.