26-06-88
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Hija mía: Deben mis hijos aferrarse a Dios, con
pensamiento y obra. Deben ellos vivir y sentir la presencia de Dios y no serán
arrebatados por el enemigo.
Un
pueblo con amor a Dios, es un pueblo de Dios.
Bendito
sea el Señor hoy y siempre.
Predícalo.
Leed:
Isaías C. 65, V.8
8 Así habla el Señor: Cuando se encuentra jugo
en un racimo, se dice: «No lo destruyas, porque hay una bendición en él». Yo
obraré así a causa de mis servidores, a fin de no destruirlo todo.