19-01-88 ##                                                                                                     1339

 

Tengo una locución interior:

 

Oh, Madre mía,

hasta tus pies llego,

postrándome con inmenso amor;

ofreciéndote todo mi ser,

consagrándote mi vida toda.

Guárdame en tu Corazón,

Sé Tú, mi Dueña absoluta

y Guardiana de mi vida.

Sé que unida a Tí,

confiando plenamente en Tí,

llegaré hasta el Corazón de Tu Hijo.

Amén.

 

Luego la veo y me dice: Pueden repetirla mis consagrados.