14-08-87
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¡Ay hija mía, qué necio es el hombre, qué poco comprende
y menos aun obedece al Señor!
Están sujetos mezquinamente a lo terreno y olvidan la
promesa hecha por Dios, sobre su Reino.
Así dice la Madre: No dejéis escapar el Alimento que os
envío; solamente con él viviréis.
Amén, amén.
Que mediten tus hermanos.
Leed: Nahum C. 1, V. 3
3 El Señor es lento para enojarse, pero es
grande en poder y no deja a nadie impune. El camina en la tempestad y el
huracán, la nube es el polvo de sus pies.