27-04-84
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Veo una casa grande con ventanas y
rejas, siento que discuten dentro de la misma, veo una plaza y mucha gente,
algunas personas apartadas de la demás, como haciendo diferencias sociales.
La Virgen dice: El Señor no quiere la discordia, quiere la unión, no quiere la
soberbia ni el orgullo, quiere la humildad. El mismo Jesús fue humilde en
extremo. Hijos míos, si consiguiérais esto en vuestro corazón, colmaríais de
felicidad al Señor.
Tratad
de ser cada día mejor, de tener un comportamiento digno de un hijo de Dios.
Alabado sea el Señor.