08-01-87
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Mi querida hija.
¡Ay del que cree no necesitar la ayuda de la Madre celestial!
Digo a todos tus hermanos; poneos bajo mi amparo y
estaréis totalmente protegidos, dejad a vuestra Madre dirigir vuestros pasos y
será posible vuestro encuentro eterno con el Señor.
Alabado sea.