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PROBLEMAS PARA PROYECTAR
CUÁNDO LAS PERSONAS NO SABEN LO QUE QUIEREN,
O NO QUIEREN LO MISMO.

Los proyectos no se improvisan. Se preparan los proyectos de ingeniería,
los proyectos de inversión, los proyectos sociales, los proyectos comerciales. La palabra proyecto proviene del latin "poiectus", es decir, principio de ejecución, plan. Un proyecto va a algo. Puede ser desechado en las etapas que lo constituyen, o mejorado, o cambiado. Pero todo proyecto está definido principalmente por su objetivo. Todas las partes que lo constituyen apuntan a lo mismo. Esto le da unidad, le da coherencia, le da estructura y posibilidad de exito al emprendimiento.

Las personas, cada una en forma individual somos un proyecto. Es decir, tenemos un objetivo, una misión en la vida. Esta misión en la vida es algo fundamental, para no perder el rumbo durante los avatares, durante los golpes, para saber lo que se quiere y enfilar todos los esfuerzos en una misma dirección. Hay muchas personas que se aman, pero tienen proyectos de vida diferentes. Ese problema es el más grave de todos los problemas, y el que exige las renuncias más importantes por amor.

1. "No sé cuál es mi misión en la vida. No tengo proyecto propio " :6min
2. "Pensamos diferente, queremos cosas diferentes" :5min
3. "No entiende mis ideales" :5min
4. "No le veo valores"
:4min

1. No sé cuál es mi misión en la vida. No tengo proyecto propio. :6min

"No sé lo que quiero, no tengo claro para qué vivo, porque a veces creo que es algo, y luego lo abandono, y ya no me interesa más. Sigo lo que me gusta, pero me falta voluntad y no persevero".

Enrique Rojas habla de una tetralogía de la moral light: hedonismo - consumismo - permisividad - relativismo.

Hedonismo es seguir al placer.
Consumismo es volcarse vitalmente hacia el uso de las cosas para buscar allí la felicidad. No se busca la sencilla satisfacción, sino algo más allá.
Permisividad es permitirse todo cuanto quiero, sin atarme a normas, a criterios.
Relativismo es pensar que todo es opinable, que no hay una verdad absoluta, que cada uno tiene su verdad.

Estas cuatro patas sostienen al típico hombre moderno, u hombre light, tal como lo retrata dicho autor. Pero estas palabras un poco cargadas de maldad, no circulan por el aire de las ciudades, inocentemente. Sino que están encarnadas en las conductas de todos nosotros, seres humanos que no sabemos exactamente cómo somos. Es importante plantearnos en alguna etapa de nuestras vidas, si es que no lo hemos hecho aún, un objetivo.

Para plantearnos un objetivo, lo primero es olvidarnos de nuestro pasado, olvidarnos de nuestro presente, de nuestras frustraciones, de nuestros dolores, llagas, heridas y de todo lo malo y tambien de todo lo bueno que tengamos. Y así, en esta suerte de amnesia proponernos un sueño. ¿Cómo quería vivir yo?. ¿Cómo quería que fuera mi casa?. ¿Cómo quería ser yo?. Y tratar de ver en ese sueño un estilo de vida, una casa, un yo.

Ese es un buen punto de partida. Luego retengamos esa ilusión y escribámosla. Sintéticamente, sin cargarla de detalles, con las cosas más importantes. Por ejemplo, "yo quería vivir... en una casa, en un lugar alejado de la ciudad, quería regar las plantas, y que fuera blanca la casa". "Yo quería ser una madre, dulce, buena, con algunos niños donde hubiera amor". "Quería una vida sencilla y con mucho amor". "Quería tener muchos amigos, sentirme rodeado. Tener algo de poder, ocupar un cargo importante".

Una vez escrito esto... ya está!. Es así de simple.

Ahora hay que trabajar para lograrlo. Algunas personas, proponen la realización de este objetivo en etapas. Diciendo: "no se puede comer un salchichón todo junto, hay que dividirlo en rodajas". Es decir ponerse objetivos cada año, cada mes. Y también proponen retoques, cambios, mejoras en ese objetivo.

Un objetivo en la vida, una misión es una respuesta que todo ser humano debe dar a su propia vocación. Hay objetivos a diferentes niveles, a nivel religioso, a nivel personal, a nivel económico, etc. No deben estar en contradicción unos con otros, sino que deben estar en armonia.

Resumiendo:
1) Atreverse a soñar con algo. Registrar ese sueño.
2) Proponérselo y trabajar para lograrlo.
3) Sin mision, sin objetivo, no puede haber proyecto, y por lo tanto, no hay futuro.
4) Decidir.

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2. Pensamos diferente, queremos cosas diferentes: :5min

"Vos querés el ruido, los amigos, salir, una vida activa, y yo quiero estar en paz, en silencio, tener soledad, descansar!."

"Vos querés irte al exterior, buscar allá una vida mejor... y yo no quiero eso, yo quiero estar con mi familia, darle a nuestros hijos una familia con abuelos, tíos, primos y todo lo que yo tuve".

"Querés una vida sencilla, simple... y yo odio la sencilléz... toda la vida estuve privado de todo y ahora que puedo... quiero disfrutar sin que nadie me moleste".

"Vos querés siempre aceptar la voluntad de Dios y a mí me parece que eso es una excusa para aceptar las cosas como son y no luchar para cambiarlas".

Hay muchas personas que se aman, pero que tienen objetivos diferentes en la vida. Tal vez demasiado diferentes y el hecho de seguir juntos, implica renunciamientos muy importantes. Los problemas que originan tener misiones diferentes, incompatibles a veces, son los más graves, aunque nada es demasiado para un amor comprometido. Muchas veces las personas son capaces de este tipo de renunciamientos para acoplar sus vidas a la de quien se ama.

¿Debe adaptarse el hombre o la mujer?. Ambos. Es la respuesta definitiva. Pero esto no quiere decir que cada uno renuncie a un 50% exactamente. Es necesario llegar a soluciones que contemplen las misiones de ambos, los objetivos de ambos. Si hay que ceder, habrá que hacerlo. En definitiva cada noviazgo es un mundo y solo ellos sabrán cómo compaginar los objetivos.

Resumiendo:

1) El amor puede unificar criterios totalmente diferentes.
2) Si se cede por amor, no pasar después la factura. El amor es la misión principal.
3) No aceptar en las palabras lo que no se va a aceptar después en los hechos.
4) Al elegir pareja, tratar de conversar y medir un poco la compatibilidad de las misión del otro y la propia.

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3. No entiende mis ideales. :5min

"No se da cuenta, no me acompaña, no entiende lo que busco en la vida. Por más que hablamos, y hablamos, y le explico, no logra comprender. Siempre plantea lo mismo."

Este problema pertenece a la esfera del diálogo. Hay que saber que todo lo que se conversa se refiere a la misma realidad que pronto tocará vivir. Las palabras que se intercambian en el diálogo no son sonidos despegados de la realidad. Son la misma realidad.

A veces parece ocioso decirlo, pero hay muchas personas que al conversar tienen una cara y al vivir, tienen otra. Cuando hablan está todo bien. Pero cuando eso se vuelca a la vida misma, vienen los problemas. Esta suerte de dislexia no es muy común, pero existe. La realidad, como ya dijimos en la entrega sobre el diálogo, se verá en los hechos. Las palabras fijan los objetivos, pero los hechos son la realidad.

Si una persona no comprende los ideales de otra, es necesario que aprenda a aceptarlos. Ningún amor tiene el derecho de someter, de forzar a nadie a frustrarse, de sacar de su camino al ser amado. Los caminos los elije cada uno, y el amor da vida, profundiza, da otro significado a cada cosa. El amor de Cristo ha sido ofrecerse por nosotros, los seres humanos. Su amor nos da la vida eterna. Su amor no nos somete, no nos fuerza, no nos obliga. Somos nosotros quienes deseamos amarlo a El y por lo tanto organizamos nuestros objetivos con una meta más profunda.

El hombre y la mujer deben saber ver, en la cotidianeidad, los ideales del otro. Deben saber distinguir lo que es simplemente un deseo, de lo que es un ideal.

En la vida hay dos motores que mueven a las personas: los ideales y los intereses. Si una persona realiza algo en forma absolutamente desinteresada, es porque ese algo responde a un ideal. Ese ideal generalmente está ensamblado en un conjunto de sueños, en una utopía, en un modelo de vida. Hay que saber ver esto para estar siempre dispuesto a apoyar los ideales del otro. Esto es un motivo de unión muy fuerte en los noviazgos, y mucho más aún en los matrimonios.

Las personas que entran en competencia con nuestros ideales, deben ser retiradas de nuestra vida. Esto parece duro, pero es la más pura verdad. El amor no entra en competencia con los ideales del otro. Se puede discutir sobre los intereses, pero no con los ideales. Aquellas personas que obligan a optar entre ellas y nuestros ideales más profundos, en el fondo no nos aman, sino que están dispuestas a poseernos para sí mismas. Son un auténtico peligro para la integridad interior. Posiblemente quieran fagocitarnos, absorvernos, quitarnos la vida que nos hace felices. Nunca el amor entra en competencia con el amor, o los amores más profundos de la vida.

La reflexión es esta:
1) Entender cuáles son los intereses del otro y cuáles son sus ideales.
2) Se puede "negociar" con los intereses, pero no con los ideales, a los cuales hay que aceptar y aprender a amar como formando parte del ser querido.
3) Aprender a dialogar de temas que tengan que ver con los motivos por los que hacemos las cosas.
4) No casarse con una persona que no es capaz de apoyar nuestro ideales más profundos. De hacerlo, esta persona nos obligaría a traicionarnos a nosotros mismos. Esto en NINGUN CASO DEBE SER CONSIDERADO AMOR.

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4. No le veo valores :4min

"No le veo valores, no sé porqué hace las cosas. Todos los días cambia, según su conveniencia."

Seguramente, si no se le ven valores, esa persona no es amada por uno. El amor va de la mano con la admiración, de alguna forma. El respeto, la admiración son ingredientes sustanciales del amor. Si una persona no tiene valores para uno, no quiere decir que tal vez no los tenga. Pero esa persona no es para uno.

Es muy difícil llegar a ver los valores del otro mediante el diálogo. Es posible, no digo que no. Es posible porque las personas, sus motivaciones, pueden estar fundadas en regiones oscuras, intransferibles, ilusiones ocultas, encerradas en un anhelo que nunca lo exprese. El diálogo devela esa realidad y uno accede a esa cámara íntima donde puede ver la luz que ilumina la mirada del otro.

Pero muchas veces no es así. Porque cuando una persona desvaloriza a otra, también se arrastra en la desvalorización todo el tesoro del otro. Otra persona tal vez sea más capaz de valorar que uno. Y por lo tanto, será mejor que cada uno tome su propio camino a continuar en una relación que desgasta, con críticas, con desaprobación, con faltas de respeto.

Un alto se impone en este punto. Un alto importante. Si has visto que no valoras a tu novio, piensa en qué te ha defraudado. Plantéalo. Y piensa si estás dispuesto a amar con ternura esa debilidad. Si no estas dispuesto a ese acto de amor, eso no tiene arreglo. Es una decisión propia. Tu compañero no puede hacerlo desde su lugar. El puede mejorar, luchar por mejorar... pero tú debes valorarlo por lo que es, incluso con sus debilidades. Si no lo valoras, debes trabajar contigo mismo ese tema y es preferible dejarlo por amor, que atarlo a una desvalorización para toda la vida.

Otro tema, para terminar. Hay una frase muy verdadera que dice "todo talento es invisible para quien no tiene talento". Cuando uno mira la escala de valores de otra persona, sin amor, y se tranforma en juez, y en realidad comete una injusticia. Uno debiera revisar la propia escala de valores y cuestionarla permanentemente. Es una actitud de amor perdonar y perdonarse. Es una cuestión de justicia exigir y exigirse. Pero esta exigencia debe ser tierna y amorosa. Como quien ayuda a caminar sin empujar. A nadie se le ocurre insultar a un niño que está aprendiendo a caminar, cada vez que se cae. Se contiene a la persona, cada vez que se cae, y no se le arroja al abismo, no se la impulsa al círculo de la desvalorización. Esto debe ser mutuo. Es un trabajo permanente. Ponerse en el lugar del otro. Siempre. Cuando se reclama y cuando se es reclamado.

Resumiendo:
1) Si no le ves valores, no es que no los tenga.
2) Plantéate si decides amar sus debilidades y perdonar lo que te ha defraudado.
3) Dialoga sobre los motivos por los que realiza las cosas más importantes de la vida.
4) Por cada valor que no le encuentres, piensa si tú lo tienes. Por cada valor que te reclamen, piensa que debes trabajar duro para lograrlo.

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Continuará...