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PROBLEMAS EN LA CONVICCIÓN
CUÁNDO LAS PERSONAS NO ESTÁN CONVENCIDAS...

La falta de convicción es un fenómeno muy general de este tiempo.
Se nota en todos los ámbitos. Pero muchas veces los ejes la vida pasan por dos decisiones fundamentales. La primera se refiere a la vocación profesional. Y la segunda a la elección de pareja. La adolescencia se ha extendido debido a que los jóvenes no encuentran una convicción fuerte en nada. Y pareciera que deambularan un poco sin sentido, y un poco buscando sentido. La vida arrastra a las personas por caminos que no hubieran querido recorrer. Algunas veces, la familia no es la que uno hubiera querido tener, los amigos son los que están al lado, ya sea por trabajo, por estudio, pero tampoco la amistad es demasiado profunda, no abundan las convicciones religiosas, y a veces nuestra fé tambalea con los golpes de la vida, con pequeñas argumentaciones provenientes de otros credos que demuestran firmeza y convicción. La vocación se elige por conveniencia económica, muchas veces atravesando una gran ignorancia sobre lo que encierra cada estilo de vida profesional. Se van tomando decisiones con poco sustento, con poca base y muchas veces se construye con el tiempo, por el paso del tiempo las estructuras se mantienen, pero la persona pareciera que no crece en la vida. En este contexto muchos noviazgos se alargan, se eternizan, por falta de convicción. Muchos trabajos duran lo que no debieran, muchas carreras se estancan. Las personas pareciera que no tienen fuerza y decisión.

1. "Te amo pero no estoy seguro del todo" :6min
2. "Quiero probar una convivencia y si todo va bien, tendré más convicción" :5min
3. "No quiero perderte, pero no sé si somos el uno para el otro" :5min
4. "Sí, estoy muy bien así. Pero no me hagas otros planteos"
:4min

1. Te amo pero no estoy seguro del todo. :6min

"Tengo algunas dudas, por ejemplo con tu familia, tu casa, no me gusta mucho cómo me ven, cómo me tratan, cómo se tratan entre ustedes... no sé tampoco si lo que ocurre entre ustedes no lo volverás a repetir conmigo...

Te amo pero tengo dudas sobre tu caracter, me da un poco de miedo esa violencia que te pasa a veces, esos amigos que tenés, que parece que no sos vos mismo cuando estás con ellos. No te veo fiel a vos mismo

Te amo pero te veo quedado, incapaz de llevarte el mundo por delante por una causa, un ideal, no te veo con energia y pienso si el día de mañana eso podrá cambiar o no".

Es lícito tener dudas, es lógico también. Son las vueltas que una persona da alrededor una decisión porque le importa, y le importa mucho. Cuando hay dudas es porque hay real interés por decidir. Una duda significa amor si es realmente una duda y no una excusa para dilatar las cosas. Las personas muchas veces sienten miedo y eso los paraliza.

La convicción va más allá de las dudas. Hay dudas que se pueden elaborar juntos. Entablar un diálogo a fondo, con sinceridad, con honestidad y decirse los miedos más profundos. Habrá que cambiar ciertos habitos, costumbres, trabajar y esforzarse por disipar las dudas del otro, honestamente, sin juegos, sin excusas. La convicción es como todas las cosas. Se conquista y para ello se libran duras batallas consigo mismo, se gana a veces, se pierde, se avanza y se retrocede. Pero es necesario contar con el otro para la lucha. Porque uno se juega por el otro y el otro está también jugándose por uno, batallando consigo mismo también.

Las dudas refuerzan a veces la convicción en el vínculo. A pesar de todos mis miedos, te elijo porque sé que juntos triunfaremos. Este sentimiento es el más preciado, es un tesoro que no habrá que defraudar.

Muchas personas usan las dudas para justificar que no entran de lleno en la relación. Que paran ante los miedos, como un animal que no quiere entrar en un corral y da vueltas, y vueltas. No quiere entrar. Tal vez él mismo no sepa porqué y arguye esas dudas. En realidad no está convencido de que esa persona sea para él.

En mi criterio sostengo que cuando no hay convicción hay que elaborar un camino hacia la convicción. Muchas veces son las dudas las que refrenan la convicción. En ese caso habrá que elaborar esas dudas. Otras veces la falta de convicción es anterior, proviene de una desconfianza en el otro y en uno mismo.

Generalmente cuando hay paz, hay convicción y si bien puede haber dudas, la relación funciona y crece. Pero hay veces en que hay paz en el día a día, pero no hay una convicción de querer pertenecerse mutuamente con un horizonte de tiempo más definitivo. A las personas nos cuesta entregarnos al otro, porque creemos que nosotros seremos mejores guardianes de nuestro tesoro que el otro. Esa desconfianza muchas veces dinamita la convicción, y ante las pruebas, comienzan cada uno a tirar para su lado, pensando en términos de intereses encontrados.

Resumiendo:
1) Revisar la confianza en el otro. ¿Creo que el otro me ama?.
2) Revisar a fondo si deseo ayudar al otro en sus batallas personales.
3) Revisar creo en el otro.
4) Si no hay convicción, plantearlo sin culpar. No es culpa de nadie que uno no esté decidido. Todo esto puede ser una prueba para el amor, o un impedimento. Están las dos puertas, siempre. Uno decide.

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2. Quiero probar una convivencia y si todo sale bien, tendré más convicción: :5min

"No sé cómo sos en el día a día. Ahora te veo bien, salimos y está todo bien. Pero cómo será después?. Quién me garantiza que todas estas sonrisas no son un estado pasajero?".

"Con una convivencia de uno o dos años, sabré más. Tendrá real convicción".

Este argumento encierra una verdad y a la vez una mentira. La verdad es obvia, porque cuando uno elige una persona sin conocerla, no puede tener, por falta de conocimiento, ninguna convicción. La mentira también es obvia. Porque no es necesario convivir para conocer a alguien. El noviazgo "cama afuera" es una excelente oportunidad que se dan los novios, amparados en la paz de la fidelidad prometida, para conocerse. Una persona puede observar perfectamente bien los valores del otro, su modo de ser, su caracter, sus costumbres, su empeño, su fidelidad, las cosas más importantes y duraderas de la vida.

No hace falta estar todo el día juntos, durante uno o dos años, para conocerse. Las personas que se disfrazan de dulzura, no resisten el paso del tiempo. Las caretas se caen tarde o temprano y las personas siempre terminan siendo como realmente son. No es cuestión de convivencia. Sí es cuestión de tiempo.

No se puede conocer a una persona en solo unos pocos meses. En mi criterio hay que respetar el lógico ciclo de las relaciones humanas. Siempre, cuando conocemos a alguien, esa persona muestra lo mejor de sí. Y también, por nuestra madurez, sabemos que todos tenemos los peor de sí. Es decir que siempre las rosas vienen con las espinas y justamente esa dualidad es lo que iremos descubriendo día a día.

Incluso muchas veces las convivencias no despiertan lo mejor de las personas, porque... ¿qué pasa si fruto de esa convivencia se engendra un hijo?... Será tan bienvenido como si de un matrimonio estable se tratara?. Muchas parejas definen casarse cuando luego de una convivencia viene un hijo. Y yo me planteo si esto es una decisión personal, meditada, libre o si es una decisión tomada con una fuerte coacción?... En el segundo caso... será válido ese matrimonio?... Qué pasará si como resultado de esa convivencia definen ambos separarse?. Qué pasa con cada uno luego?. En la práctica, en los sentimientos, es como si fuera un divorcio sin papeles, una experiencia dolorosísima que se podría haber evitado.

Resumiendo:

1) El noviazgo con compromiso está para conocerse a fondo, sin necesidad de convivir.
2) La convivencia puede traer hijos que nacen en una situación de inestabilidad.
3) La separación se podría evitar, si se lleva adelante un noviazgo comprometido.
4) La convivencia siempre es difícil, aún para los que más se aman, y es necesario tener la madurez y el compromiso suficientes para iniciar ese camino, que nunca habrá de ser una prueba, sino una realización.

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3. No quiero perderte, pero no sé si somos el uno para el otro. :5min

"Si te alejás, me siento desesperar. No quiero que te vayas. Pero tampoco puedo prometerte nada. Sólo sé que te amo aquí y ahora. No sé si seamos para toda la vida."

El amor muchas veces encierra muchas trampas y muchas realidades. Nadie quiere perder a una persona que se ama, que se quiere, que se desea, con quien se tiene un pasado, un estilo de vida, una seguridad. Pero tampoco es cierto que porque no se quiera perder a una persona, este sólo hecho de no querer perder a alguien sea argumento suficiente para casarse.

Toda pérdida es dolorosa, pero más dolorosa es una vida en compañía de quien nos llevará a renunciar a todo, sin amor. Hay matrimonios que se realizan porque ambos tienen pánico de perderse. Pero no se llevan bien, no se dan lugar, no se respetan, no se aman bien. Es mejor elaborar estas cosas, antes de casarse. Por eso es cierto cuando uno de los dos plantea esto. No quiero perderte, pero tampoco siento quererte para siempre.

Muchas personas han sufrido pérdidas cuando eran niños, pérdidas cuando fueron jóvenes, pérdidas cuando fueron adultos. Pérdidas de amores, de seguridad, de amigos. Las pérdidas de la infancia son las que dejan la huella más indeleble. Y las personas se aferran muchas veces en el presente porque ya no quieren perder más. O tal vez no puedan perder más.

La reflexión es esta:
1) No basta que no quieras perderme. Es necesario que podamos amarnos.
2) Elaborar las pérdidas como una oportunidad para abrazar una etapa futura más plena, con sus luces y sus sombras. Es importante saber soltar de la mano aquello de lo que no se esté convencido.
3) No creer que porque el otro o uno no se puede despedir, eso es amor.

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4. Sí, estoy muy bien, pero no me vengas con otros planteos :4min

"Siempre arruinás los buenos momentos planteando si nos vamos a casar o no... si estamos perdiendo el tiempo o no... Lo único que querés es casarte?. Porqué no vivís un poco el presente. El futuro ya llegará en su momento!."

Quién o ha hecho este tipo de planteos alguna vez?... quién no escuchado esta respuesta o no la ha dado alguna vez?.

Y lo mejor de todo es que ambos tienen razón. Porque no se puede vivir con un pie en el futuro. Hay que vivir con ambos pies instalados en el presente, en el aquí y ahora, y si todo madura bien, como un fruto natural, el deseo de la unión definitiva deberá venir, tarde o temprano.

Pero tampoco hay que creer que porque simplemente pasa el tiempo, la convicción sobre un futuro compartido está. Las cosas habrá que conversarlas, y habrá que encontrar el momento oportuno para hacerlo. Habrá que explicar el miedo a la pérdida de tiempo, habrá que confiar en el otro, habrá que sentir el amor y la sinceridad de uno y del otro.

El futuro no es una repetición del pasado. Si tuvimos malas experiencias, igualmente no habrá que perder la capacidad de dar cheques en blanco. Si uno está embarcado en una relación importante, uno debe saber de antemano que no se podrá crecer en ella si no se entrega por completo. Y con eso es inevitable que pase tiempo en la maduración, y también es inevitable que todo vínculo desemboque en un matrimonio estable, si realmente es profundo y definitivo.

Resumiendo:
1) No interponga un miedo futuro en un momento de felicidad, porque sólo arruinará ese momento.
2) Exprese sus miedos, sus fantasmas, y no pida al otro que los solucione. La solución vendrá con el diálogo y la entrega mutua.
3) Plantee en el momento adecuado.
4) No ignore los planteos realizados en los momentos adecuados.

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Continuará...