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PROBLEMAS EN LA PAZ
CUÁNDO Y CÓMO SE TAPAN LOS CANALES DE COMUNICACIÓN.

La falta de paz es una intranquilidad, un ruido permanente que se aloja en la persona, en su corazón, en sus emociones, en sus sentimientos. Muchos son los problemas que acarrean este síntoma. Desde motivaciones profundas hasta superficiales, son innumerables las causas. Pero ahora nos tocan los problemas que hay en el vínculo, y cuyo síntoma es la falta de paz. La falta de paz en el corazón produce catástrofes, pues puede lanzar a las personas hacia decidir casarse, pensando que luego tendrán la paz que tanto ansían. O tal vez cortar un vínculo de amor profundo, pensando que es ese amor el culpable de la falta de paz. El tema es poder hallar convicción y paz con una persona con la que se ha trabado un vínculo. Esta convicción y esta paz son dos eslabones fundamentales hacia el proyecto final. Sin estos eslabones, la cadena de crecimiento de la relación está trunca, y los problemas serán muy grandes en el futuro. Por eso tenemos que lograr encontrar estos eslabones.

1. "Esta relación no me trae paz" :7min
2. "Siempre me falta algo" :4min
3. "Te extraño cuando estamos juntos" :3min
4. "Tengo paz, pero aún no deseo pensar en casarme"
:4min

1. Esta relación no me trae paz :7min

"Vuelvo a casa, por la noche, y siento que no estoy en paz. Estoy inquieto, siempre tenemos algún problema, tengo más preocupación que alegría, no vamos a ningún lado, creo. Esto me trae dolor, porque nos amamos".

Un excelente termómetro que mide la salud de un amor es la paz. El amor sanado viene con un bálsamo de paz, con una convicción firme, fuerte, interna, sin la cual el amor siempre está como replanteándose a sí mismo.

Si no hay paz en un amor que se desea sanar, debe irse bien a fondo, y no quedarse en la superficie de las cosas.

Pienso que primeramente hay que partir de la base que la falta de paz, es algo que vive en el corazón propio, y allí es donde habrá que buscar las respuestas. La paz no se compra en el supermercado, ni la podemos obtener en un cine, quiero decir, la paz es algo que se conquista, día a día. Es un trabajo, el más hermoso trabajo que nos da la dignidad de ser humanos. No buscar paz afuera de uno, sino adentro de uno.

Muchas veces la falta de paz proviene de no estar haciendo las cosas según una convicción. Es decir, cuando en vez de estar convencidos de algo, somos arrastrados hacia alguna situación, seguramente no tendremos paz. Muchas personas llevan adelante relaciones de amor no correspondido, donde es uno de ellos, el activo, el que ama con energía, atropella y sigue adelante, y el otro, el pasivo, el que se deja llevar. Pero esto pasa en todos los ordenes. Cuando sabemos que debemos tomar una actitud, hacer algo, y no lo hacemos, la paz se transforma en ansiedad. Hay infinidad de motivos de ansiedad y angustia. Pero es de fundamental trascendencia revisar la convicción.

Recomiendo la lectura del libro "del sufrimiento a la paz" de Ignacio Larrañaga.

Respecto del amor, un amor sin paz, no está consolidado y no se deben tomar decisiones definitivas tales como casarse. Muchos piensan que el matrimonio va a solucionar esta falta de paz. Pero no es así. Hay que ver porqué no hay tranquilidad. Tal vez haya desconfianza, que luego se agudizará con la convivencia. Tal vez haya un vacío, que se hará infinitamente más profundo en la convivencia. Tal vez haya preocupaciones, sobre actitudes que toma el otro, sobre su personalidad, sobre su familia, sobre su trabajo. Habrá que dialogar mucho, abrirse a la realidad del otro y comprender, y darse a entender uno mismo. Tal vez el diálogo esté contaminado, y la relación siga, pero ambos estén con muchas cosas pendientes en su interior, pensando tal vez no seguir. Revisar siempre la convicción que se tenga.

En esta búsqueda de la paz, habrá que ver si uno mismo genera ansiedad en todos los ámbitos de la vida: en el trabajo, en la profesión, en el estudio, en la familia paterna, en mis amistades ¿tengo paz?. Tal vez seamos usinas generadoras de angustia en todos los ámbitos. Esta es una excelente oportunidad de concurrir a un psicólogo o a algún especialista, pues algo en la propia personalidad está produciendo esta intranquilidad. No se podrá echar la culpa al amor.

Resumiendo:
1) Revisar la convicción
2) Revisar a fondo sobre qué cosas me intranquilizan
3) Revisar si tengo intranquilidad en otros ámbitos
4) No tomar decisiones, tales como casarse o romper, si no hay paz y convicción. Trabajar en esto, juntos.

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2. Siempre me falta algo: :4min

"Le veo defectos", "me cansa", "es indiferente", "es una persona primitiva", "me aburro", "es una persona que no sabe expresarse", "siempre me deja mal", "me lleva la contra", "siempre me falta algo", "no puedo tener paz".

El noviazgo está para conocerse, mutuamente. No hay un compromiso de toda la vida con esa persona. Solo hay un compromiso de sinceridad y fidelidad, y una oportunidad para llegar al proyecto. Un noviazgo que recién comienza no es un proyecto de matrimonio.

En Brasil se utilizan palabras diferentes: estar enamorado es una cosa y estar de novio es otra. El noviazgo ya es un proyecto de matrimonio, es un deseo de querer casarse y por lo tanto lleva un compromiso más serio. El enamorado, simplemente está viendo, con fidelidad, pero es algo previo al noviazgo.

Puede haber muchas características de uno y otro que molesten, desagraden, incomoden al otro. Puede haber un vacío, una carencia que se viva junto al otro.

Cuando siempre "falta algo", puede ocurrir que a uno siempre le falte algo, aunque esté con el amor de la vida, con la persona más perfecta y más adecuada... pero que aún así, las carencias de la infancia hayan dejado esa singular huella, esa disconformidad permanente con quienes le rodean. O tal vez, puede que esa persona no sea la adecuada, o haya cuestiones que limar, que trabajar para amoldar a las personas.

Tendríamos que pensar si en otras oportunidades, se repitió el mismo "patrón de comportamiento personal". Es decir: Recordar si en otras relaciones "siempre faltó algo". Me refiero a la sensación de disconformidad que trabó en un momento dado la relación impidiendo progresar hacia la convicción. Si hay un patrón permanente de disconformidad, es importante la sanación del amor propio, pues se trata de que uno mismo, nunca está acoplado, armónico con uno mismo, aunque siempre ponga esa disconformidad en referencia a las demás personas.

El amigarse con uno mismo es fundamental. Una forma es pensar en la situación actual, con todos los detalles, en este presente que estoy viviendo, así tal como está, con todas las cosas buenas y malas, y todo esto que me trae tanta disconformidad, o frustración. Pensar las cosas buenas también. Y acto seguido llevar la imaginación a otra situación, en la que todo haya cambiado, tanto las cosas buenas, que ya no estarán, como las malas, que serán otras. Pensar en un futuro donde haya otras cosas malas, tal vez terribles, y otras cosas buenas, tal vez muy felices. Y valorar las cosas buenas de entonces, y las buenas de ahora. Y pensar: "voy a transitar por muchas cosas buenas, tales como las cosas buenas de ahora y de mi futuro. Deseo disfrutar la vida. Cada día. Y puedo disfrutar mucho ahora, si aprendo a ser feliz con lo que tengo. En el futuro esto no lo tendré más, y lo extrañaré mucho. Quiero aprender a ser feliz ahora, pues ese aprendizaje lo tendré incorporado toda la vida".

Una forma de frustrar siempre al amor es verle lo malo en forma permanente. Es muy frustrante para ambos, y es un peligro permanente. La alegría y la felicidad son una luz para ambos. Por lo tanto, es mejor siempre optar por este camino y ver que todo mejora, si lo elige.

Si es la otra persona quien me mantiene insatisfecho y disconforme, creo que es importante expresarse, decirlo todo, hasta las últimas consecuencias y ver qué pasa. Si el otro se hace cargo y se compromete y lleva adelante cambios, o no. Es importante ver qué hace el otro con las necesidades propias, cómo las aprende a manejar. Si las ignora es porque no tiene compromiso y esto se verá en todas las cosas que le vayan incomodando en el futuro. Mientras el amor sea cómodo todo irá bien. Pero cuando el amor exija esfuerzo y real sacrificio con una sonrisa, por amor, allí se verá que el compromiso es de baja calidad.

El amor se pone a prueba, en las buenas y en las malas situaciones de la vida. En las buenas, se pone a prueba toda su energía, su alegría, su felicidad. Y en las malas, también.

Resumiendo:

1) El noviazgo está para conocerse.
2) Si siempre falta algo, no ignorarlo. Ver si uno es un eterno disconforme, o no.
3) Si uno siempre está desconforme, analizar el gusto de vivir en mí mismo. Ver todo lo bueno de mi vida, y sentir su pérdida. Sentir alegría y apegarse a todo lo bueno. Cambiar la perspectiva exigente, por la perspectiva viviente.
4) Si el otro siempre me deja desconforme, plantearlo y trabajar juntos para mejorar la plenitud del vínculo, del encuentro. Si el otro no se hace cargo, podríamos ver en ello que el amor que nos declama no es real, aunque él mismo no lo sepa.

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3. Te extraño... cuando estamos juntos. :3min

"No te extrañé en estos días en que no nos vimos. Siento extrañarte ahora mismo, que estamos juntos..."

Parece una locura, porque se extraña al ser que no está presente, y no al ser amado que está ante uno. Sin embargo, se extraña en realidad una vivencia que uno ha tenido o que uno experimenta con el ser amado, y que no la vive en ese momento. Extrañar ante la presencia del otro es como una fuerza que carcome el interior y no es posible estar en paz, cuando se está con el otro.

Muchas veces las personas proyectamos en el otro muchos ideales que queremos que tengan quienes nos amen. Proyectamos en el otro virtudes que el otro tal vez no tenga. Vemos en quien amamos muchas excelencias porque en verdad queremos verlas. Nuestro proyector despide una imagen que la ponemos en la pantalla del otro, y en vez de ver y sentir su realidad, vemos y sentimos nuestra imagen. Por eso, cuando estamos solos, nos apegamos a esa imagen. Pero cuando estamos ante el otro, comenzamos a extrañarlo.

Extrañamos que esa imagen ideal, proyectada por nosotros mismos, no sea real. Lamentamos que él sea sí mismo, y no quien nos habíamos idealizado.

Muchas veces, en las relaciones que son más vertiginosas, la proyección que uno realiza es más sólida, y hasta parece real. Por unas virtudes que el otro sí tiene, vemos otras, que el otro no tiene. Por un cariño que sí tiene, imaginamos una relación, un vínculo que en el otro no existe. Y luego ocurre que extrañamos ese tipo de relación, esas virtudes, ese tipo de amor que habíamos proyectado.

La reflexión es esta:
1) Apagar el proyector. Esto no quiere decir apagar el amor, ni apagar los sueños. Simplemente no perder contacto con la realidad del otro.
2) Verificar, chequear y no sobrentender, tal vez por miedo a la desilusión, cosas tales como: el cariño, el tiempo, el deseo, la ilusión, el gusto de estar juntos.
3) Si uno siente extrañar al otro ante el otro, pensar que no es al otro a quien uno extraña, sino una imagen. Redescubrir al otro en sí mismo, abandonando imágenes irreales, y disfrutar al otro.
4) Si esa melancolía persiste, tal vez exista un vacío que debamos atender.

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4. Tengo paz pero aún no deseo pensar en casarme :4min

"Somos muy jóvenes, estamos bien, pero no quiero casarme todavía. No estoy preparado. No tengo deseos".

Una pareja que tiene paz, convicción de estar juntos, que sienten amor uno por el otro, han encontrado un tesoro, que es necesario cuidar. El matrimonio es el sacramento que ha instituido Dios para que ese amor que se tienen dos personas sea elevado hacia lo sagrado. Dios bendice esa unión y la hace indisoluble.

Es un paso muy importante que dan los novios, y para ello deben tener plena conciencia de lo que hacen y plena libertad. Si aún no desean pensar en eso, está bien, no deben forzarse las decisiones. Todo debe llegar en su oportuno momento. Ambos deben tener verdadero deseo de vivir juntos, de hacer fecundo su amor, de ofrecerle la vida completa al otro y ese compromiso a Dios.

Las personas que tienen paz, y quieren vivir esa etapa del noviazgo, deben hacerlo. No hay un plazo establecido para el noviazgo. Cada uno sabrá cuál es el tiempo suficiente para considerar que el noviazgo está superado y ya desean el matrimonio. Es fundamental tener el deseo de unir la vida al otro. Si no hay ese deseo, no debe apurarse el sacramento.

Muchas circunstancias empujan a los novios a pensar prontamente en el proyecto matrimonial. Hay que tratar de evitar esas circunstancias.

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Continuará...