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EL "AMOR ANGELICAL".
(tiempo de lectura aprox. 15 min)

PRIMERO, LA VOLUNTAD DE DIOS

Hay parejas de novios tan comprometidos con el amor a
Jesús y a la Iglesia, que antes de sentir su corazón, piensan
"¿qué es lo que Jesús quiere para mí?". Priorizan lo que creen
que sueña Cristo para sus vidas ante todo lo demás. Viven preguntándose qué quiere Dios de mí?... y eso les preocupa profundamente. Están atentos, alertas para ver en las cosas de todos los días, señales sobre la voluntad de Dios para sus vidas.

Esto es loable, es muy bueno.

Pero en algunas parejas de novios católicos, esta óptica lleva a cometer un error, que luego, cuando se lo ve, es tarde.

ORDENEMOS LAS COSAS:

Tenemos primeramente que establecer un orden a la luz del cual, no habrá confusión. Cuando uno está de novio, tiene que vivir esa etapa de la vida como un camino de conocimiento del otro y de uno mismo, como una etapa preparatoria con miras a entablar una relación de por vida. Es la oportunidad en que uno profundiza en el otro y en uno mismo con un claro objetivo: ¿podremos ser felices toda la vida?. ¿nos sentimos bien cuando estamos juntos?. ¿Tenemos deseos de estar juntos?. ¿somos amigos sinceramente?. ¿queremos compartir toda nuestra vida?.

QUÉ PUEDO VER DURANTE EL NOVIAZGO?

Con el paso de los días ambos pueden ver infinidad de actitudes en el otro y en sí mismo. A través de las conversaciones cada uno puede ver el grado de entendimiento mutuo, la comprensión mutua, el respeto, entre otras cosas. El diálogo, cuando sirve para generar encuentro es un arma indestructible. A través de las acciones que cada uno toma diariamente se puede ver en forma directa cómo es la persona, y cómo es uno con esa persona. Si las acciones de cada uno son coherentes con ese diálogo mantenido o si por el contrario el diálogo son solo palabras sin compromiso.

Durante el noviazgo pueden ver qué relación entabla cada uno con su propio trabajo y en él se ve la capacidad de compromiso, el deseo de superación propia. Valores que luego en el matrimonio son básicos, junto con el diálogo.

También en el noviazgo cada uno verá cómo utiliza el tiempo, uno mismo y el otro. Esto tal vez genere admiración, porque uno esté consustanciado con los valores del otro, o tal vez genere miedo porque uno vea que el otro pierde su tiempo en cosas que no tienen valor, con la consiguiente desilución.

El noviazgo es el tiempo para ver cómo son las relaciones familiares del otro, y cómo se inserta uno en ese mundo. Si será posible un futuro sumando afectos, dado que uno desea que todo el mundo ame a quien uno ama.

Es un tiempo para vivir tal vez que junto al otro seamos más buenos. Ver si tenemos paz en el corazón, si somos más capaces de amor.

En el día a día del noviazgo las personas se tratan en forma directa, con sentido común, con corazón, con la mirada y los abrazos, con la temperatura del cuerpo y del alma. Es una etapa fundamental en la que se basará la desición más importante de la vida: "Yo te elijo para toda la vida".

Esta etapa debe ser así comprendida. Un conocimiento mutuo que se dá de forma natural, con el devenir de los días y de las circunstancias que forman nuestras vidas.

QUÉ SERÍA EL AMOR ANGELICAL?:

El amor angelical viene a torcer esta etapa natural, llenándola de significados sobrenaturales. En vez de vivir ese conocimiento gradual que es el noviazgo, se interroga a Dios para ver si ese novio es quien El desea para uno.

En vez de vivir el abrazo del otro y hacia el otro, y sentir que se llena de paz el alma, o tal vez no, en vez de abrirse a ese amor naturalmente, el amor angelical obstaculiza el abrazo preguntándose si será lo que Dios quiere o no.

En vez de vivir un diálogo profundo, un encuentro con el otro, el amor angelical traba ese encuentro preguntándose si uno es suficientemente caritativo con el otro, como Dios quiere.

En vez de abandonarse en la vida del otro y vivir la plenitud o la insatisfacción de ese vínculo, el amor angelical se resiste al abandono de sí en el otro, porque sólo desea abandonarse en Dios. Para el amor angelical, el amor al otro es un complemento de un amor sobrenatural, distinto, mucho más trascendente, importante. El amor angelical no deja vivir en paz al amor natural, no lo deja desarrollarse, impide su crecimiento.

ES BUENO EL AMOR ANGELICAL?

El amor angelical es capaz de inmensos sacrificios personales, es capaz de mortificar los sentidos, de lograr verdadero heroísmo en el amor a Dios. Es un amor que tiende al contacto directo del yo místico con la realidad superior, y ese contacto es de tal plenitud que todo lo demás carece de consistencia. El amor angelical es el amor de los ángeles. Pero nosotros, los seres humanos, no somos ángeles. Y el amor natural consiste en una tendencia natural del hombre y la mujer a entregarse, a fundirse, a ser una sola carne. En esta realidad natural, aquel amor angelical viene a molestar a este.

Se podría interpretar como una cuestión relacionada con la vocación. Pero creo que no es así, sino más bien un desorden del amor, una confusión fatal que lleva a cometer gravísimos errores, tales como tener la convicción de que una persona es para uno, porque eso es la voluntad de Dios, sin haber dado lugar al nacimiento, al crecimiento, al desarrollo del amor natural.

Y LA PUREZA?

El deseo de los novios católicos de vivir la pureza, en estos tiempos tan impuros, es una oportunidad más para el conocimiento de uno y del otro. Un amor que nace, es una oportunidad para aprender a amar con toda la inocencia y la pureza. Ese deseo de castidad no debe verse como un obstáculo al encuentro, sino como una forma más de encuentro.

En el amor, si ambos desean mantener la pureza, se encontrarán amándose con pureza. Esto muy amplio y se ve en todas las actitudes: pensando por ejemplo, en lo que le hace bien al otro, y no a uno mismo, en lo que es mejor para ambos, tal vez esa despedida a tiempo, aunque no sea el deseo de ese instante, tal vez el abrazo de la contensión en vez del de la pasión, tal vez el beso exquisito en vez del beso posesivo, en fin muchos detalles que unen a los enamorados en el camino de la castidad. En cambio, el amor angelical pone a Dios entre medio de los enamorados, en una suerte de imposición, de enfrentamiento de amores.

LOS MOMENTOS DE ORACION:

El amor angelical busca rezar siempre con el otro, haciendo de esos momentos de oración la base del amor natural. Cuando en realidad el amor que crece naturalmente, si ambos tienen una vida espiritual activa, los llevará naturalmente a la oración, y esos momentos de oración serán fundamentales para ambos, pero no la base de su amor natural.

ALGUNAS CAUSAS MAL ENCAUSADAS:

El amor angelical es un desorden derivado de un desorden más profundo aún. El cual es someter la vida propia a un permanente juicio, a un exámen perpetuo, a una mirada que todo lo atraviesa. Me refiero a una mirada crítica, no a una mirada de amor.

La persona que se ha formado en el amor, desarrolla naturalmente un apego a la vida, crea vínculos naturales en base a sí mismo y a los demás, genera empatías y traba relaciones, siente gustos por diferentes cosas y palpita por otras, y otras no llegan a interesarle. Me refiero a ese mundo siempre despierto, como una llama, que es el vivir.

Encausando bien los amores, ordenando el amor de Dios y el amor natural, será más fácil vivir las cosas naturales. Considero que el amor de Dios está presente en todas las cosas, pero no para taparlas, para opacarlas, para desplazarlas para superponerse a ellas, bloquearlas. Una pareja de enamorados, podrá en el altar sacralizar su amor natural, elevarlo hasta Dios mediante el sacramento, como Dios quiere que sea, de mutuo consentimiento y en pleno uso de la libertad. El amor natural es ese fuego interior, ese compromiso profundo que nos une a la otra persona luego de un desarrollo natural y compartido, luego de un proceso de maduración durante meses y tal vez años, y que venimos en el día de nuestro matrimonio, juntos a entregar a Dios.

Continuará...