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EL
"AMOR ESTRELLA" y el "AMOR MIEDO".
(tiempo
de lectura aprox. 12 min)
PAREJAS
PAREJAS
Es difícil encontrar parejas realmente parejas, balanceadas, equilibradas,
ecuánimes. Muchas veces vemos noviazgos donde pareciera que una persona
"tira del carro" y la otra va sentada en él. Vemos que uno
de los dos siempre brilla, está reluciente, está "estupendo",
mientras que el otro es como su sombra, su fiel seguidor, el telón
de fondo que no se vé. Pareciera desde afuera que hubiera cierto silencio
inexplicable, cierta sumisión y sometimiento. Que la estrella lo acapara
todo, los aplausos, las alegrías, la comodidad, las desiciones. Y que
el otro acapara los sacrificios, los dolores, los silencios, la incomodidad,
y no opina.
LA
ESTRELLA CONTEMPLADA:
El amor estrella está basado en relaciones que traban las personalidades
narcisistas, y sus complementarios, bien conocidas en los manuales más
básicos de psicología. No se identifica con el sexo, pues muchas
veces el hombre es la estrella y muchas la mujer. Esos hombres que parecieran
omnipotentes y esas mujeres que parecieran increíbles. Nunca los verán
juntos. Una estrella necesita quién la contemple.
En ciertas ocasiones, parejas sólidas tienen estos comportamientos. Me refiero a aquellas formas tal vez un poco incomprensibles que encuentran los matrimonios y los novios para complementarse. Tal vez una personalidad más frágil buscará alguien más fuerte para encontrar seguridad, o personas débiles, abandonadas buscarán amparo tras personalidades intensas. Son formas en que se logra la complementariedad. El punto de hoy no es este. Sino todo lo contrario. Cuando a causa de una personalidad estrella, no se produce el encuentro sino el sometimiento, ya sea real o disfrazado, como veremos.
REBÉLATE!:
La
respuesta lógica es "rebelate!". Pero esa no es la solución.
Porque el "sumiso" encuentra allí, en ese rol que vive, el
único camino posible en la maraña de sus conflictos y sus miedos.
Esta vez, así como dijimos que la enredadera debía desarrollar
sostén propio, ahora decimos que es la estrella es la que debe atenuar
su luz y su fulgor por amor al otro. Es la estrella la que debe dar un lugar
y con su luz iluminar la humildad del otro, ensalsandolo, agrandandolo, apoyándolo,
comprendiéndolo. No es el sumiso quien debe romper con su cárcel,
sino que el narcisista debe ver que está sometiendo a quien ama.
APAGAR
EL PROYECTOR Y CONTACTAR CON EL OTRO:
Siempre la receta es la misma, aunque parezca pobre. Deben los hombres y mujeres
que se aman lograr el encuentro. Hay que apagar el proyector interior, que
sólo nos muestra lo que queremos ver. Que nos aleja del otro y nos
sumerge en un laberinto de ídolos, de recuerdos y de miedos. Y hacer
contacto con la realidad del otro, una realidad que elegimos compartir cada
día de nuestras vidas, porque es lo que verdaderamente amamos.
La estrella no es estrella porque quiera, como tampoco lo es la enredadera. Todos somos lo que podemos llegar a ser, y tal vez no lo que quisieramos. Este curso pretende dar cierta luz, porque lo peor de todo, muchas veces es que no vemos en lo que hacemos, quiénes somos.
ESTRELLAS
DISFRAZADAS:
Muchas mujeres adoptan el rol de "mártires" del hombre y
su autoritarismo. Muchos hombres adoptan el rol de "pacientes" ante
las "locuras" de la mujer. Muchas mujeres "sumisas" terminan
anulando al león a fuerza de hacerlo a un lado. Muchos hombres "pacientes"
terminan siendo infieles. Ambos terminan saliendose con la suya, "cortandose
solos", huyendo al compromiso del amor. Estas estrellas disfrazadas están
lejos del encuentro personal y satisfactorio. Tanto mártires como pacientes,
tanto tiranos como locas, ninguno, absolutamente logra la plenitud del encuentro
con el otro, a quien ama con toda su vida. Muchas estrellas terminan sus días
en soledad, porque no es amor lo que han podido sembrar, sino miedo o engaño.
EL
AMOR SIN MIEDO:
No debe haber miedo entre los novios, ni entre los cónyuges. Quien
tenga miedo debe decirlo y buscar en su propio corazón la fuerza del
amor. No nos enredemos en el otro, como la enredadera. El miedo está
en un "nivel vital inferior" al amor. El amor libera del miedo,
si uno puede llegar a vivirlo. Muchos miedos se desarrollan porque uno no
puede sentir amor, tal vez por bloqueos, por carencias, por lo que sea. Eso
lo hace vulnerable a uno ante los demás. El amor que enlaza, que da
plenitud a AMBOS, que une, que encuentra, que disfruta... ese amor es la única
fortaleza capaz de liberarnos del miedo. Debe haber amor y respeto, que son
la contracara de la estrella y del miedo. No se debe "obedecer"
por miedo, sino por amor. No es desde afuera del corazón que se arranca
el sentimiento, como se arranca la flor de una planta. Sino que debe fluir
desde adentro, como un manantial, y esa llave sólo la tiene el ser
amado. Muchas estrellas se hacen estrellas porque tienen miedo a la soledad.
Y muchos sumisos se someten por idéntica razón. Pero el amor
es el gran ausente.
PLANTÉATELO
EN PROFUNDIDAD:
Si nunca has pensado que te comportas como una estrella... ¡detente!...
y corrígete como si lo fueras. Concede lugares que no concedías.
Muestra sentimientos que no mostrabas. Otorga la palabra cuando antes gritabas.
Déjate llevar por donde no te dejabas. Hazte dócil en lo que
te rebelabas. Abandona tu estrella, cuando no la abandonabas, e ilumina sus
ojos, cuando los tapabas con los tuyos. Mira su mirada, escrútala cuando
la ignorabas. Si las cosas mejoran y el encuentro se profundiza y se hace
fértil, piensa que tal vez durante años has sido una estrella,
sintiéndote sumiso, paciente, o martir.
Continuará...
