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EL "AMOR ENREDADERA".
(tiempo de lectura aprox. 8 min)

Con qué quieres quedarte?... Quieres la cabeza de tu
enamorado?... Lo quieres como un trofeo para llevártelo a tu casa y sentir que ya has cumplido una etapa de tu vida?. Lo quieres tener como un logro y exhibirlo ante tus amistades y ante tí mismo?... Para tener con quién ir y venir, para ya no estar solo?.

Con estas preguntas iniciamos un tema que tiene muchos bemoles. El amor es posesivo del otro. Esta posesividad, es sana y es buena porque enlaza al otro con uno y uno considera las cosas del otro como propias. Uno se preocupa por la vida del otro, por sus sentimientos, sus ilusiones, uno desea con toda la energía que el otro SEA SÍ MISMO!, que SEA FELIZ!, que TRIUNFE!, que los demás lo QUIERAN!, que no sufra, que se sienta PLENO!. Todas estas cosas que uno busca para uno mismo, también y con mayor intensidad tal vez, uno busca para la persona amada.

Qué pasa cuando uno anda mal por la vida... pensando que cuando llegue el amor todo será más felíz, todo tendrá otro color, la vida tendrá sentido, todo será diferente?.

Habría que pensar que esto es una gran trampa. Si uno no es felíz antes de casarse, tampoco lo será después. Si uno no encuentra sentido a la vida antes del matrimonio, tampoco la encontrará después. Si la vida es gris, por más que uno esté acompañado o esté solo, la vida no cambiará, seguirá siendo siempre gris. Muchas personas se pasan la juventud frustradas, pensando que cuando llegue el amor de su vida esa sensación se irá por arte del amor. Pero en vez de eso, frustran al amor, lo hacen gris a la larga, porque terminan tiñiendolo todo del color de su propia frustración. Quien no encuentra su misión en el mundo antes del matrimonio, y vive en medio del vacío, terminará vaciando al amor, cuando le llegue, o al matrimonio, si le llega.

Aquí es el punto en que debemos detenernos. La diferencia no es sutil. Los árboles se sostienen sobre su tronco y sus raíces. Y gracias a ello pueden sostener su flor y dan frutos. Pero las enredaderas no pueden sostenerse en sí mismas. Tienen que vivir abrazadas a un sosten exterior a ellas. Y como todos sabemos, las enredaderas terminan asfixiando al árbol. Esto no lo sabe la enredadera, y tal vez nunca se entere. Pero el árbol sí lo sabe.

A esto le llamo "llevar a tu enamorado como trofeo". Tengo necesidad de un "algo" y el otro viene a cubrir ese algo, y el amor se disfraza, los sentimientos claros y límpidos de amor, se transforman, se modifican por otras sensaciones que quienes las viven creen que son amor. Pero no lo son. Son la consistencia que siente la enredadera cuando se recuesta y se sostiene en el tronco. Ese adormecimiento pacífico, ese descanso de ser una persona contenida, de poder decir "esto es lo que quería"... Este es mi trofeo... ahora puedo vivir en paz!.

En estas circunstancias, una vez más podemos ver la trampa. Está bien, has llegado... pero a dónde has llegado?. El otro es un ser humano, un ser dinámico, no es un puerto de arribo, no es un contenedor donde depositar tu humanidad, no es un jarrón decorativo, no es un trofeo, no es un árbol para sostenerte. El problema es que es imposible comunicarse con la enredadera... pues ella muere si no la sostienen. Por eso es importante que ella misma pueda aprender a sostenerse, para que pueda abrirse y pueda aprender a amar.

El amor alimenta a ambos mutuamente. Al amor, solo le basta el amor. El amor lleva a un equilibrio a los enamorados. Un equilibrio dinámico, vital, creativo. Este estado, más elevado que otros estados de soledad, no se parece al aplacamiento de la sed, al no estar más solo y tener con quién hablar o salir, o contar con alguien para vivir. No se parece a pensar que "ya llegué". No se parece al adormecimiento. Sino que es todo lo contrario. Es un estado de comunicación dinámica, una vinculación nueva, una perspectiva que ha de cambiar mi propia perspectiva de todas las cosas, mis propias metas, mis propias costumbres. Los enamorados se funden mutuamente en una sola carne al unirse en matrimonio. Esto es lo más misterioso y lo más profundo del amor. Esa fusión mutua da plenitud a ambos.

Cuando el amor no tiene esa componente de plenitud para AMBOS... tal vez se trate de un amor enredadera. El amor enredadera busca más cubrir un bache interior que abrir los ojos al otro y dar.

La mutua posesión es la mutua liberación, pues cada uno trasciende en el otro. El otro es más una vía de despegue para liberarse y vivir plenamente, que un sostén a quien aferrarse para sentirse contenido y así cerrar el círculo de nunca salir de sí mismo. La comunicación es el alimento y la clave. La comunicación debe ser comprometida con la acción, porque sino es como los políticos argentinos... que mucho hablan, mucho prometen, pero son promesas vacías que siempre terminan en un fraude y una frustración. El encuentro debe ser vital, con la palabra y con la acción, como la vida, para toda la vida.

 

Continuará...