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"Llévame al desierto, Señor"

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Día 25 de abril
SANTORAL: San Aniano, obispo

Evangelio según san Marcos 16, 15-20

Jesús se apareció a los Once y les dijo:
"Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán." Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban.

Palabra del Señor.

Muchas veces nos preguntamos al leer el evangelio como harían estos hombres fabulosos que eran los apóstoles para realizar las señales que realizaban, para curar y sanar en nombre de Jesús, para hablar de él y que se conviertan miles...porque este hecho nos cuestiona nuestra propia vida. Ellos no eran Jesús, eran hombres como nosotros y realizaban cosas grandes por su fe.
A veces nos respondemos que era otra época, y que ellos vivieron con Jesús, o cualquier otra explicación con la que tratamos de convencernos de que hoy no es posible y apaciguamos de ese modo la inquietud que surge nosotros.
Los apóstoles eran hombres como nosotros, pero que tenían dos cosas que a veces no tenemos. La primera es una conciencia fuerte de la necesidad de salvación que había a su alrededor. Eran hombres sensibles al sufrimiento de los demás, se dejaban tocar por el hambre, la injusticia, la enfermedad y el dolor que los rodeaba y ante eso no podían quedar indiferentes...eran hombres que optaron por amar y por eso renunciaron a "pasarla bien" viviendo una vida normal, cómoda. Aprendieron de Jesús que uno es feliz si hace feliz a otro.
La segunda es que ellos habían visto a Jesús sanar, curar, y más todavía: eran testigos de la muerte y de la resurrección. Sabían y creían que Jesús tenían poder, y él mismo como hoy nos dice Marcos, los había enviado con su poder.
Dios manifiesta hoy su poder, solamente en hombres y mujeres sensibles a los demás y que aunque concientes de su pequeñez, viven su existencia movidos por la fe. Porque actuan colaborando con el Señor, el Señor colabora con ellos.

¡Abrí tu corazón a los demás...y clamarás a Dios, sólo así crecerá tu fe y podrás realizar sus obras!

Hoy no hay PREGUNTA DEL DIA
Todas las respuestas, en la página web www.misionerosedelapalabra.org

¡¡Con María abiertos siempre a la voluntad de Dios!! Los Misioneros de la Palabra somos un grupo de jóvenes Católicos Apostólicos Romanos unidos al papa Juan Pablo II. El comentario del evangelio de hoy por el P. Luciano Iramain.