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Estamos en Semana Santa
y Para jóvenes de 17 a 26 años
"Pascua 2002: Un Encuentro con Jesús"
Día
26 de marzo
El
Evangelio de hoy es San
Juan 13, 21-33.36-38
Jesús, estando en la mesa con sus discípulos, se estremeció
y manifestó claramente: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará."
Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién
se refería.
Uno de ellos -el discípulo al que Jesús amaba- estaba reclinado
muy cerca de Jesús. Simón Pedro le hizo una seña y le
dijo: "Pregúntale a quién se refiere." El se reclinó
sobre Jesús y le preguntó: "Señor, ¿quién
es?"
Jesús le respondió: "Es aquel al que daré el bocado
que voy a mojar en el plato."
Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. En
cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él.
Jesús le dijo entonces: "Realiza pronto lo que tienes que hacer."
Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía
esto. Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban
que Jesús quería decirle: "Compra lo que hace falta para
la fiesta", o bien que le mandaba dar algo a los pobres. Y en seguida,
después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche.
Después que Judas salió, Jesús dijo: "Ahora el Hijo
del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él. Si
Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará
en sí mismo, y lo hará muy pronto. Hijos míos, ya no
estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero yo
les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: "A donde yo voy,
ustedes no pueden venir"."
Simón Pedro le dijo: "Señor, ¿a dónde vas?"
Jesús le respondió: "Adonde yo voy, tú no puedes
seguirme ahora, pero más adelante me seguirás."
Pedro le preguntó: "¿Por qué no puedo seguirte ahora?
Yo daré mi vida por ti."
Jesús le respondió: "¿Darás tu vida por mí?
Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces."
PALABRA DE DIOS
Judas era
uno de los doce,... uno de esos escogidos directamente por Jesús. Alguien
que lo acompañó a Cristo durante los tres años de vida
pública, oyendo su predicación y presenciando sus milagros.
Y a pesar de haber recibido muestras extraordinarias de amistad por parte
del Señor, lo va a entregar en manos de sus enemigos.
La caida de Judas es para hacernos temblar a todos, porque si Judas habiendo
recibido tantas gracias, cayó, también nosotros podemos caer.
Cualquiera de nosotros puede caer, porque somos débiles. Porque nuestra
naturaleza es débil.
Es por eso que debemos estar prevenidos. Que no debemos descuidarnos. En el
Padrenuestro pedimos a Dios que no nos deje caer en la tentación. Pero
nosotros tenemos la grave responsabilidad de evitar ponernos en ocasión
de ser tentados. Tenemos la grave responsabilidad de no arriesgarnos a desafiar
a las tentaciones. De cortarlas en los primeros inicios.
Una vieja estrategia de defensa era poner las primeras murallas lejos de la
ciudad, para que si eran pasadas por el enemigo, la población no quedase
sin defensa.
Nosotros, para no caer en las faltas graves, debemos esforzarnos por evitar
las pequeñas. Cortarlas de raíz sin esperar que crezcan.
Con seguridad que Judas no comenzó urdiendo la traición del
Señor. Habrá empezado cediendo a la tentación de apropiarse
de unas pocas monedas. Pero poco a poco fue consintiendo en cosas más
graves, hasta llegar a la entrega de su Maestro.
A la luz de esta palabra del Evangelio, vamos a pedirle al Señor nos
conceda la luz y la fuerza para descubrir nuestras debilidades, y la decisión
de rechazarlas con firmeza, ni bien aparecen, y por más pequeñas
e intracendentes que nos resulten.
En este martes de semana santa, tratemos de mirarnos interiormente y descubrir
si Jesús tiene motivos de quejarnos como se quejó de Judas.
Si nos cabe la pregunta del Señor: "Judas, ¿con un beso
traicionas al Hijo del Hombre?"
Si nosotros, como Judas, hemos traicionado muchas veces al Señor?
Jesús murió por los pecados de todos. También por nuestros
pecados, y cada vez que pecamos, estamos como Judas entregando a Cristo.
Por eso, si aún no lo hemos hecho, acudamos al sacramento de la Confesión
antes del Domingo, para llegar a la Pascua reconciliados con Jesús.
Recibamos el perdón del Señor por nuestras faltas, y hagamos
propósitos de no ofenderlo más.
Hoy no hay pregunta del día.
¡¡Con María abiertos siempre a la voluntad de Dios!! Notas: Los Misioneros de la Palabra somos un grupo de jóvenes Católicos Apostólicos Romanos unidos al papa Juan Pablo II.