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Día
28 de febrero
Hoy
celebramos San Román
El
Evangelio de hoy es San Lucas 16, 19-31
Jesús dijo a los fariseos:
"Había un hombre rico que se vestía de púrpura y
lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes.
A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro,
que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los
perros iban a lamer sus llagas.
El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham.
El rico también murió y fue sepultado.
En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los
ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él. Entonces
exclamó: "Padre Abraham, ten piedad de mí y envía
a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi
lengua, porque estas llamas me atormentan."
"Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido
tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora
él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento. Además,
entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren
pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede
pasar de allí hasta aquí."
El rico contestó: "Te ruego entonces, padre, que envíes
a Lázaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que él
los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento."
Abraham respondió: "Tienen a Moisés y a los Profetas; que
los escuchen."
"No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos
va a verlos, se arrepentirán."
Abraham respondió: "Si no escuchan a Moisés y a los Profetas,
aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán.""
Palabra del
Señor.
Nosotros,
aquí donde estemos cada uno, el trabajo, el hogar, a esta hora del
día, estamos frente a la Palabra de Dios. Abraham dijo "Tienen
a Moises y a los Profetas; que los escuchen". Ellos debían haber
oído y seguido. Tambien nosotros tenemos el evangelio aquí y
ahora. Escuchemos con el corazón. Despertemos!.
La riqueza nos aferra al mundo. La abundancia, la diversión, la compañía
nos hace superficiales, quejosos, insatisfechos. El sufrimiento por el contrario,
nos humaniza, nos sensibiliza. Quien sufre sabe que necesita al Señor,
al Padre tierno que está en los cielos. La pobreza, la carencia, la
soledad, las llagas del cuerpo y del alma, vividas junto a Jesús, nos
purifican de la insensibilidad, del egoísmo, de la envidia, de impureza.
Jesús se apiada del hombre que llora, que tiene llagas y hambre...
Y finalmente le da el cielo. El hombre rico no tuvo misericordia de Lázaro.
Esforcémosnos en no vivir más como si el evangelio no existiera.
Debe entrar el sufrimiento en nuestras vidas, como una llama que purifica
la carne. Abandonemos por amor a Dios el apego a las cosas, a nuestros afectos,
a nuestro modo de vida, a nuestra inmadurez. Ofrezcamosle nuestro dolor pues
El nos da esperanza. Pidamos al Señor preparar nuestro corazón
en esta cuaresma con ayuno y sacrificio, para poder acompañarlo en
su dolor en la cruz.
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¡¡Con María
abiertos siempre a la voluntad de Dios!!
Notas:
Los Misioneros de la Palabra somos un grupo de jóvenes Católicos Apostólicos
Romanos unidos al papa Juan Pablo II. El comentario del evangelio de hoy y
la pregunta del día, por Fernando Bravo Vocos, laico Misionero de la
Palabra.