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Día
26 de febrero
Hoy
celebramos San Porfirio
El Evangelio de hoy es San Mateo 23, 1-12
Jesús
dijo a la multitud y a sus discípulos:
"Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes
hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus
obras, porque no hacen lo que dicen.
Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras
que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo.
Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos
de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los
primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y oírse
llamar "mi maestro" por la gente.
En cuanto a ustedes, no se hagan llamar "maestro", porque no tienen
más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo
llamen "padre", porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No
se dejen llamar tampoco "doctores", porque sólo tienen un
Doctor, que es el Mesías.
Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque
el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado."
Palabra del
Señor.
Hoy las palabras de Jesús nos sitúan en el centro de nuestra vida. Nosotros sinceramente creemos que el centro de nuestra vida está puesto en Dios. De allí pensamos que por su voluntad nos casamos y formamos una familia, trabajamos en distintas actividades rentadas, compramos una casa y un auto, educamos a nuestros hijos. Pero muchas veces no está Dios en el centro, sino nosotros mismos, nuestro placer, el dinero, la apariencia, el reconocimiento social. Además de las cosas que hacemos, hay otra realidad, la de las cosas secretas que ocurren en nuestro corazón. Los demás hombres no las ven, pero están. Cristo nos enseña hoy que en los móviles más profundos de nuestra vida debe estar la alegría de servir a los demás. Muchas veces aún en personas muy religiosas, no se percibe esa alegría y vemos cristianos preocupados, enrollados en afanes tan mundanos a veces, o cristianos entristecidos, solitarios. Pidamos al Señor que ilumine nuestro corazón y que el único deseo de nuestra vida sea servir a Dios y a los demás con alegría. En la familia, en el trabajo, con nuestros hijos. Que tengamos nuestros bienes materiales al servicio de la felicidad de nuestro prójimo. Así no buscaremos ser reconocidos, ni pondremos pesadas cargas, porque no estaremos nosotros mismos en el centro.
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¡¡Con María
abiertos siempre a la voluntad de Dios!!
Notas:
Los Misioneros de la Palabra somos un grupo de jóvenes Católicos Apostólicos
Romanos unidos al papa Juan Pablo II. El comentario del evangelio de hoy y
la pregunta del día, por Fernando Bravo Vocos, laico Misionero de la
Palabra.