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Día 29 de noviembre de 2001
Hoy se celebra ...
Stella Maris (Estrella del Mar). Es una de las numerosas advocaciones con que se venera a la Santísima Virgen María. La Virgen, con este título es patrona de la Armada Argentina.

El Evangelio de hoy es San Lucas 21,20-28

Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando vean a Jerusalén sitiada por los ejércitos, sepan que su ruina está próxima. Los que estén en Judea, que se refugien en las montañas; los que estén dentro de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no vuelvan a ella. Porque serán días de escarmiento, en que todo lo que está escrito deberá cumplirse. ¡Ay de las que estén embarazadas o tengan niños de pecho en aquellos días! Será grande la desgracia de este país y la ira de Dios pesará sobre este pueblo. Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que el tiempo de los paganos llegue a su cumplimiento. Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas. Los hombres desfallecerán de miedo por lo que sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán. Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria. Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación."

Palabra de Dios

Después de un siglo de ocupación romana, la revuelta que se estaba incubando terminó por explotar, en los alrededores del año 60. En ese tiempo, los zelotes que habían tratado de arrastrar a Jesús a la insurrección multiplicaron los atentados contra los ejércitos romanos. El día de Pascua del 66, los Zelotes tomaron el palacio de Agripa. Todo el país se subleva, y Vespasiano es el encargado de sofocar la revolución. Luego el emperador deja a su hijo Tito encargado de terminar la guerra. Jerusalén, la antigua fortaleza inexpugnables, está sitiada durante un año. El 17 de julio del año 70 por primera vez después del exilio en Babilonia, dejan de celebrarse sacrificios en el Templo. Desde entonces, nunca más los ha habido. Y Jesús profetiza con dolor esa destrucción de Jerusalén, y llora por ese pueblo su pueblo pero da un mensaje de esperanza: Jerusalén será pisoteada por las naciones, hasta que se cumplan los tiempos de las naciones. ¿Nosotros, compartimos esa esperanza? Los psicólogos dicen que lo más característico del hombre de nuestra época es la ansiedad. Hay más gente que se preocupa y angustia por un mayor número de cosas, que en cualquier otra etapa de la historia humana. Puede ser cierto este diagnóstico, pero esto ocurre porque fallamos en nuestra fe en Dios y en su providencia. No es que hayamos seriamente renunciado a nuestra fe. Intelectualmente seguimos creyendo en Dios y en lo que El nos enseña. Sin embargo, nuestras obras nos llevan al borde del ateísmo. Nuestra fe no es una fe activa ni operativa. Nuestras creencias no impregnan nuestras actitudes y sentimientos. Decimos que creemos que Dios es infinitamente poderoso, que ha creado y controla todo el universo. También confesamos que Dios es infinitamente sabio y que sabe siempre que es lo mejor para el cumplimiento de sus fines. Afirmamos que sabemos que Dios nos ama a cada uno con un amor individual y personal, que busca siempre lo mejor para nosotros, es decir, lo mejor para llevarnos a la unión con El para siempre. Si sabemos todo esto ¿como podemos ser víctimas de las preocupaciones? La única respuesta posible es que vivimos nuestras vidas a dos niveles. A nivel de la oración, y las practicas de piedad, vivimos la fe. A nivel de la actividad diaria, somos unos ateos prácticos. Y por eso creemos que todo el peso del futuro recae sobre nuestras espaldas. Preocuparse no es cristiano. La preocupación deshonra a Dios, porque presupone que Dios no es providente, y no tiene las cosas bajo control. Que Dios no se interesa por mi. Tenemos si, la obligación de ocuparnos. Pero nuestra ocupación debe ser generosamente complementada por la esperanza. Si no se convierte en preocupación. Nuestra confianza en Dios y en su constante y amoroso cuidado no debe disminuir. Pidamos hoy a María, a ella que supo vivir plenamente la ¨voluntad de Dios¨, que nos enseñe a vivir ocupados de que se cumpla en nosotros la voluntad de Dios, para que podamos contemplar la segunda venida del Señor a nuestras vidas, habiendo sido fieles a Dios y así poder compartir su Reino

PREGUNTA (33) DEL DIA 29/11/2001:
¿Si Dios es infinitamente paciente y bueno... porqué su ira es tan destructiva, como dice el evangelio de hoy? ¿Hay que temer la ira de Dios?. La ira... ¿no es un pecado capital? ¿Qué es la ira de Dios?
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Todas las respuestas, en la página web www.misionerosedelapalabra.org

¡¡Con María abiertos siempre a la voluntad de Dios!!
Notas:
Los Misioneros de la Palabra somos un grupo de jóvenes Católicos Apostólicos Romanos unidos al papa Juan Pablo II. El comentario del evangelio de hoy ha sido realizado por el P. Ernesto María. La pregunta del día por Fernando Bravo Vocos.