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Día
27 de noviembre de 2001
Hoy se celebra ... Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. Se originó
esta devoción en 1830, en la Congregación de las Hijas de la
Caridad, por iniciativa de Santa Catalina Labouré. En la medalla se
lee: "Oh, María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que
recurrimos a vos".
El
Evangelio de hoy es San Lucas 21,5-11
Como
algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con hermosas
piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: "De todo lo que ustedes
contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será
destruido." Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo
tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que
va a suceder?" Jesús respondió: "Tengan cuidado, no
se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi Nombre,
diciendo: "Soy yo", y también: "El tiempo está
cerca." No los sigan. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no
se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan
pronto el fin." Después les dijo: "Se levantará nación
contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos;
peste y hambre en muchas partes; se verán también fenómenos
aterradores y grandes señales en cielo."
Palabra de Dios
En estos pasajes, están mezcladas dos perspectivas: el fin del Jerusalén... y el fin del mundo...La primera es simbólica respecto de la segunda. El acontecimiento que Jesús tiene a la vista la destrucción de Jerusalén nos da una clave para interpretar muchos otros acontecimientos de la historia universal. En tiempos de Jesús, el Templo estaba recién edificado, incluso no terminado del todo. Era considerado una de las siete maravillas del mundo antiguo. Sus mármoles, su oro, sus tapices, sus artesonados esculpidos, eran la admiración de los peregrinos. Se decía: Quien no ha visto el santuario, ése no ha visto una ciudad verdaderamente Hermosa. Y Jesús, profetiza su destrucción. En las palabras de Jesús se entrelazan tres cuestiones relacionadas entre sí: la destrucción del Templo de Jerusalén, que va a ocurrir cuarenta años después cuando es arrasado por las tropas del emperador Tito en el año 70; el final del mundo y la segunda venida de Cristo, con toda su gloria y majestad. En espera de que ocurran estas tres realidades, el Señor nos invita a vivir siempre unidos a El por los sacramentos y la oración. Los discípulos, al oír que Jerusalén iba a ser destruida, preguntan cuál será la señal que anuncie este acontecimiento, ya que, para la mentalidad de los judíos de la época, esta destrucción iba a coincidir con la del fin del mundo. Jesús les contesta a ellos y a nosotros, con una advertencia: "No se dejen engañar", no se dejen llevar por los falsos profetas, ... permanezcan fieles a Mí. También hoy existen quienes pretenden engañarnos. Con frecuencia, falsos profetas tocan a nuestra puerta y pretenden que dejemos al Señor por otros objetivos. Muchas veces somos tentados a modificar nuestra fe o nuestra doctrina. Jesús nos previene que estos falsos profetas se presentarán afirmando que son el Mesías y anunciando que el tiempo está cerca. El Señor nos advierte de que no confundamos cualquier catástrofe hambres, terremotos, guerras con las señales que anuncian el fin del mundo. Estas ruinas, explica Jesús, prefiguran el fin de los tiempos, pero no indican su inminente cercanía. La ruina del Templo de Jerusalén tuvo sus signos propios y ocurrió a los pocos años de ser anunciado por el Señor. El fin del mundo, en cambio, permanece en el secreto de Dios, y el tiempo de este acontecimiento final ni siquiera Jesús quiso revelárnoslo. La enseñanza práctica que nos deja el evangelio de hoy nos debe llevar a no preocuparnos por el momento del fin del mundo, ni aún el fin de nuestras vidas, sino de ocuparnos de vivir constantemente cerca de Jesús, frecuentando los sacramentos y cumpliendo sus mandamientos. Pidamos a María, nuestra Madre, que nos ayude a perseverar en la verdadera fé, y que por más que falsos profetas se presenten en su nombre, no abandonemos nunca el camino del Señor.
¡¡Con María
abiertos siempre a la voluntad de Dios!!
Notas:
Los Misioneros de la Palabra somos un grupo de jóvenes Católicos Apostólicos
Romanos unidos al papa Juan Pablo II. El comentario del evangelio de hoy ha
sido realizado por el P. Alberto Calle.